Alejandra Pizarnik: Una Voz

18 de agosto de 2009

Y el psiquiatra me preguntó...

(Dedicado a Luis J.)
Y el psiquiatra me preguntó:



-¿A qué asocia el nombre de Alejandra?-


El dulce nombre de Alejandra
el olor de los pinos y cipreses
casas rojas castillos medievales
una dama en el umbral
muebles púrpuras
la prodigiosa simetría de los parques
una hoja siempre en blanco
delante del ojo que acaricia
la falta de sonido
las lilas de los muros
un dolor enfermizo por casi todo
el muelle gris
las cosas que sólo existen en jardines
para decir cuyos nombres
es necesario empezar por Alejandra
la antigüedad de algunas piedras
respiración entrecortada
la dificultad
para hacer amigos,
en fin, medianoches fatales
en que todo nos falta
especialmente
un amigo
una amiga
inolvidables.

"Diáspora" 1976



Cristina Peri Rossi

15 de julio de 2009

Aprendizaje- Alejandra Pizarnik (Prosa)




Aprendizaje*
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-Admiré sólo la ejecución de los muñecos –dijo.

Cuanto más lo miraba, más fuerte era mi certidumbre de que nunca formularía, en mis poemas, signos iguales o parecidos a los que emitían esos muñecos. Y en verdad, ¿cómo comparar una paciente serie de pequeños actos con el impulso desenfrenado de la materia verbal errante?



-Ya no hay más nombres –dije a la loca.



-Si se queda unos años en el hospicio, le enseñaré a hacer muñecos como éstos –dijo.

¿Acaso es nada la vida? ¿Por qué conceder tanto tiempo a tan inútil aprendizaje?



-No quiero quedarme –dije-. De lo que se llama la locura, he oído hablar; como todo el mundo, pero no basta querer estar loca.

Se señaló a sí misma.

-No la abandone. No la deje sola.



Empezamos a llorar. Entró el médico. La señalé a ella y dije:

-Lo he dado todo y ahora me dejan sola.

Así aprendí cómo hacer un muñeco. Pero ustedes admiren sólo la ejecución de los muñecos.


Transcripto de Prosa completa
Edición a cargo de Ana Becciú
Buenos Aires, Lumen, 2003




* Hoja mecanografiada corregida a mano. Probablemente de 1970.


Fotos Google, edición: Lilya Nuratis

8 de julio de 2009

"Solo un nombre" - Alejandra Pizarnik- .

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..........En “Sólo un nombre”, poema que significativamente cierra el libro "La última inocencia", el tema del doble se plantea a nivel semántico y formal:




alejandra alejandra
y debajo estoy yo
alejandra




..........La doble mención de su nombre en el primer verso, ya plantea la división. Y el poema puede leerse como una tesis, en la cual surgen las dos alejandras, y la búsqueda de sí misma, dada por el uso del vocativo.


..........En los versos 2 y 3 se cumple el encuentro consigo misma y la unicidad que ya aparece indiciada en el título del poema en “Sólo” y “un”. El tercer verso es la síntesis del tú y del yo.12 Tenemos una verdadera imagen especular: “Alejandra” se mira y se desdobla. Crea un espacio físico, que servirá, además, para crear el lugar de la fusión y del encuentro, al utilizar el adverbio “debajo”. Hay una distancia entre la “Alejandra” corporal, carnal —“Alejandra” referente— y la “Alejandra” lingüística, que va a resolver la dualidad inicial. Para existir necesita nombrarse. Es ella = lenguaje. De allí el título del poema: “Alejandra” como nombre, que es su forma de existir.


..........Es un poema dialéctico, debido a las tensiones que se establecen en el primer verso, y al juego de oposiciones, que se resuelve, finalmente, en la unicidad del nombre “Alejandra”, del tercer verso. Y es también un ícono, creado por el uso del adverbio “debajo”, que presenta la ilusión de espacio, y funde el primer verso con el último. El triángulo invertido que se crea produce una geometrización del poema, en la cual ella, “Alejandra”, “masa lingüística”, aparece como vértice y soporte.


..........Por último, y a nivel semántico, este poema subraya su incapacidad para desprenderse de la palabra, es decir: el lenguaje como elección, como realización, pero también como prisión ineludible —dicotomía que intentará resolver en el silencio.

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Alejandra Pizarnik, Evolución de un lenguaje poético- Susana Haydu

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Foto: Alejandra Pizarnik. Edición: Lilya Nuratis.

6 de julio de 2009

La Enamorada- Alejandra Pizarnik

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Esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado
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oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú
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te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más
!
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(Alejandra Pizarnik, de La última inocencia, 1956)

1 de julio de 2009

Dos finas poetas argentinas: Alejandra y Sylvia y viceversa




—Tac, Tac, Tac. Los martillazos que daban no dejaban sosiego ni tranquilidad.


—Mantengamos en alto la líricaxx exigencia


Que impone jerarquías de la ropa interior.


La calidad del culo es la única excelencia...


Así cantaba el Chulo que nos dejó en herencia


El fino privilegio del culo y de la flor.


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—Las lenguas muertas. Las lenguas vivavs. El palillero. el cura présbita.


La nariz roma. Una perra gorda en la mano y una flaca en la otra mano
para hacerle cuestiones al veterinario. El cogote cortado al rape. Enco-
gerse de hombros estilo Angélicacxxxx. Cojo. Hacer cama. ¡Qué cosa tan
bonita! Sus fuerzas son pocas, su habilidad es mucha. Tiene un culo algo
grande. ¡Qué lástima. Luego salieron seis enanos comiendo confites, opri-
miéndo sus niños contra sí, éstos contándose sus vidas y aquellos sus
amores.


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El, la espalda.


El, la frente.


El, la llama.


El, la llama.


El, la llama.


El, la pez.


El, la tierra.


El, la cólera.


El, la prisxión.


El, la malmaison.


El, la toison.


El, la oración.


El, la creación.


El, la semaison.


El, la torpille, la ralme, la fumée, l’armoise, la dour, la légion d’honneur.


Vivaqueemos, vivaqueemos, vivaqueemos!!


C vous connûtes Rosita9?
ombrait lègèrement la lèvre supérieure de Rosette un duvet fin. Et aussi
celle de sa soeur Conchette la Soltère.




Nota: Atención de Sylvia Molloy. Escritos en colaboración con Pizarnik en París. Los errores tipográficos son de la versión original.






Fragmento de: Alejandra Pizarnik: Evoluciòn de un Lenguaje Poètico. de Susana Haydu



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Agradezco profundamente la Gentileza de Mauro Morgan!!! por haberme acercado a la lectura de este libro exquisito y fascinante!!.







Mauro habita en: www.corrompimiento.blogspot.com





28 de junio de 2009

"Harta del principio femenino" A.P (Texto inédito)



...........Ahora bien: veía a Mme. X rellenando la manga con mierda y decorando su torta con sus metáforas: cruz de toda mujer: Merde alors. Y me dio asco, no por la evocación de la mierda sobre el postre sino por enmierdar (tan) gratuitamente el idioma. De pronto tuve ganas de rezar a Flaubert, de pedir perdón a Saint Flaubert (Flaubert soy yo). Eso no se lo perdonaré nunca, ese esquivar tan cobardemente las palabras (más) justas y (más) precisas. Además, algunas las pronunciaba defectuosamente...


...........Estoy harta del principio femenino
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araña lúgubre o araña maravillosa, y no es que me considere salvada definitivamente de cualquier posible tentación de entrar en el nido de arañas de (los homosexuales) (las lesbianas) Buenos Aires. No me siento (homosexual ni lo contrario) (No me siento lesbiana)...



.............Me voy diciéndome: se acabaron tantos (vientres) y pechos desnudos. Me pongo triste puesto que no hay nada más trágico que las aventuras sáficas entre dos criaturas que no son lesbianas (en el sentido común del término) pues no son de este mundo.


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"Harta del principio femenino" y "Diana de Lesbos"


(Textos inéditos de Alejandra Pizarnik)





Fragmentos extraidos de "La Escritura invisible, el discurso autobiográfico en Alejandra Pizarnik" de Patricia Venti.

Imagenes: Marc Ryden

18 de junio de 2009

Entradas suprimidas de "Diarios..."




....... (...)En cuanto a los diarios íntimos, han ocurrido dos cosas: primero, cuando la autora regresó a Buenos Aires, quiso reescribir algunas entradas para publicarlas en revistas literarias; y segúndo, después de treinta y seis años de su muerte, su albacea ha suprimido más de 120 entradas, además de excluir casi por completo el año 1971, y en su totalidad el año 1972. Las omisiones están distribuídas a lo largo del diario, cuya materia suele referirse a teas sexuales o íntimos. también se excluyen textos narrativos que muestran las costuras de la escritura (una especie de borradores), que a posteriori, serían reelaborados para su publicación.




Fragmentos de entradas suprimidas:



..........Ayer soñé que Luis M. y yo asesinábamos a mi padre. Después íbamos a buscar a mi madre a una casa extraña habitada por otra mujer. Yo estaba extrañamente feliz. Y mi madre, una vez enterada del asesinato, también se contentaba (…) Apenas desperté, aún en duermevela, me dije “ Tu padre te impide amar”.



Entrada suprimida en Diarios, 1 de Febrero de 1959, Alejandra Pizarnik Papers, archivo 1, carpeta 8, Departamento de Libros Raros y Colecciones Especiales, Biblioteca de la Universidad de Princeton.

...


..........Cuando todo terminó me acerqué a Cristina y después de un espacio de tiempo (…) me ví en un abrazo de Cristina, besándonos las dos, haciéndola gozar y gemir (yo no sentía placer, no sentía nada) Como un relámpago pasó la imagen de Roberto corriendo junto al chico y los dos abrazados. Después, por la noche, tuve más sed que nunca y tomé enormes cantidades de agua y sentí miedo de morir de un ataque de sed.



Entrada suprimida en Diarios, 24 de Junio de 1959, Alejandra Pizarnik Papers, archivo 1, carpeta 9, Departamento de Libros Raros y Colecciones Especiales, Biblioteca de la Universidad de Princeton.

...


..........Si no soy una supliciada por qué, para qué y en nombre de qué iría a escribir, y no escribo cuando estoy contenta porque los signos de la escritura no hacen alianza con la alegría que exige expresiones diferentes, la grafía corporal, por ejemplo.

Entrada suprimida en Diarios, 16 de Septiembre de 1968, Alejandra Pizarnik Papers, archivo 2, carpeta 18, Departamento de Libros Raros y Colecciones Especiales, Biblioteca de la Universidad de Princeton.

...


..........Tanta máscara, para qué, para quién. ¿Y todo, en esta vida habrá sido para divertir al espejo? Hablo de uniones, de puentes, de nupcias. Hablo de decir con una voz que no nace porque no la dejan. Hablo de un contacto amoroso, de manos que existen para estrechar otras, de labios que cumplen con su función, hablo del amor, qué diablos, del amor que me sucede a mí, ahora en este preciso instante.


Entrada suprimida en Diarios, 19 de Octubre de 1962, Alejandra Pizarnik Papers, archivo 2, carpeta 1, Departamento de Libros Raros y Colecciones Especiales, Biblioteca de la Universidad de Princeton.




La Escritura Invisible-
El discurso autobiográfico en Alejandra Pizarnik”


Patricia Venti.

Poema enviado a Leon Ostrov

Temor y temblor

Estos huesos en la noche,

Estas palabras como piedras preciosas

En la garganta viva de un pájaro petrificado,


Este verde muy amado,


Este lila caliente,


Este corazón sólo misterioso.

Con manos pequeñas

Estrechar la piel furiosa

De lo que crece en el sueño.

Ofrendas, alegrías olvidadas,

Respiración nueva, a quien,


Dónde dejarlas en lo oscuro tembloroso,

en el temor de la muerte primitiva.

Perdida en el silenciode las palabras fantasmas.

¿Quién es el heredero del viento?


¿Quién la llena de días?


¿Quién hace que ella viva?


Si la muerte es memoria cerrada,

¿quién sopla y germinaen mis tiempos de espanto?

¿Qué hace que ella viva?¿Qué la mantiene?

¿Qué la desdeñay gira y sueña?



(Poema incluido en una carta enviada a León Ostrov, 1960-1961)
Dibujo: Alejandra Pizarnik.

13 de junio de 2009

La hija del insomnio (Enrique Molina)


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..........Cuando pienso en Alejandra la veo pasar, solitaria, en una de esas burbujas del Bosco donde yacen parejas desnudas, dentro de un mundo tan tenue que sólo por milagro no estalla a cada segundo. Pero la suya es una burbuja nocturna, irisada como una perla negra. Criatura fascinada y fascinante, víctima y maga, ardía en la hoguera y, al mismo tiempo, con esa maldad de la poesía prendía fuego al mundo circundante, lo hacía arder con una fosforescencia tierna y sombría, que iluminaba su rostro de niña con una sonrisa fantasma. Niña predestinada a ser vista, con los ojos absortos, en aldeas de Alquimia del Verbo, entrevistas en el fondo de un lago. Pero aún allí, en la profundidad de los sueños, fue también la extranjera, la extraviada de sí misma. Una desconocida con su mismo rostro avanzaba hacia otro lugar, en todo instante de su existencia terrestre, interrogándola con las preguntas más desgarradoras, planeándole sin cesar sus propios enigmas, el misterio de todo amor y toda ausencia. Porque Alejandra permaneció siempre en el linde perdido de otra ribera, cuyo eco no dejó nunca de resonar en las zonas de sombra de su ser con la nostalgia de “los verdes paraísos de los amores infantiles”.




Enrique Molina (fragmento tomado de Semblanza, Frank Graziano)

9 de junio de 2009

Carta de Alejandra a Silvina Ocampo (fragmento)


B.A 31/1/72

...........…Silvine, mi vida (en el sentido literal) le escribí a Adolfito para que nuestra amistad no se duerma. Me atreví a rogarle que te bese (poco: 5 o 6 veces) de mi parte y creo que se dio cuenta de que te amo SIN FONDO. A él l amo pero es distinto, vos sabés ¿no? Además lo admiro y es tan dulce y aristocrático y simple. Pero no es vos, mon cher amour. Te dejo: me muero de fiebre y tengo frío. Quisiera que estuvieras desnuda, a mi lado, leyendo tus poemas en voz viva. Sylvette mon amour, pronto te escribiré. Sylv, yo sé lo que es esta carta. Pero te tengo confianza mística. Además la muerte tan cercana a mí (tan lozana!) m oprime (…) Sylvette, no es una calentura, es un re-conocimiento infinito de que sos maravillosa, genial y adorable. Haceme un lugarcito en vos, no te molestaré. Pero te quiero, oh no imaginás cómo me estremezco al recordar tus manos (que jamás volveré a tocar si no te complace puesto que ya lo ves que lo sexual es un “tercero” por añadidura. En fin, no sigo. Les mando los librejos de poemúnculos meos- cosa seria. Te beso como yo sé i a la rusa (con variantes francesas y de Córcega).


..........O no te beso sino que te saludo, según tus gustos, como quieras.


Me someto. Siempre dije no para un día decir mejor sí.


(Ojo: esta carta tu peut tén foutre et me répondre á propos des (1) hormigas culonas)


Sylvette, tu es la seule, l´unique. mais ca il faut le dire: Jamais tu rencontreras quelqu´un comme moi- Et tu le sais (tout)


(Et maintenant je pleure (2). Silvina curame, ayudame, no es posible ser tamaña supliciada-)
Silvina, curame, no hagas que tenga que morir ya.


"Correspondencia Pizarnik"
Ivonne Bordelois (Seix Barral 1998)




1. “Podés meterte esta carta en el culo y contestarme acerca de…”


2. “Sylvette, sos la sola, sos la única. Pero es necesario decirlo: nunca encontrarás a nadie como yo. Y eso lo sabés (todo).
Y ahora estoy llorando”.

4 de junio de 2009

PIEDRA FUNDAMENTAL- Alejandra Pizarnik

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No puedo hablar con mi voz sino con mis voces.
Sus ojos eran la entrada del templo, para mí, que soy errante, que amo y muero. Y hubiese cantado hasta hacerme una con la noche, hasta deshacerme desnuda en la entrada del tiempo.


Un canto que atravieso como un túnel.


Presencias inquietantes, gestos de figuras que se aparecen vivientes por obra de un lenguaje activo que las alude, signos que insinúan terrores insolubles.





..........Una vibración de los cimientos, un trepidar de los fundamentos, drenan y barrenan, y he sabido dónde se aposenta aquello tan otro que es yo, que espera que me calle para tomar posesión de mí y drenar y barrenar los cimientos, los fundamentos,

aquello que me es adverso desde mí, conspira, toma posesión de mi terreno baldío,


no,


he de hacer algo,


no,


no he de hacer nada,


algo en mí no se abandona a la cascada de cenizas que me arrasa dentro de mí con ella que es yo, conmigo


que soy ella y que soy yo, indeciblemente distinta de ella.
En el silencio mismo (no en el mismo silencio) tragar noche, una noche inmensa inmersa en el sigilo de los pasos perdidos.
No puedo hablar para nada decir. Por eso nos perdemos, yo y el poema, en la tentativa inútil de transcribir relaciones ardientes.

¿A dónde la conduce esta escritura? A lo negro, a lo estéril, a lo fragmentado.

..........Las muñecas desventradas por mis antiguas manos de muñeca, la desilusión al encontrar pura estopa (pura estepa tu memoria): el padre, que tuvo que ser Tiresias, flota en el río. Pero tú, ¿por qué te dejaste asesinar escuchando cuentos de álamos nevados?



..........Yo quería que mis dedos de muñeca penetraran en las teclas. Yo no quería rozar, como una araña, el teclado. Yo quería hundirme, clavarme, fijarme, petrificarme. Yo quería entrar en el teclado para entrar adentro de la música para tener una patria. Pero la música se movía, se apresuraba. Sólo cuando un refrán reincidía, alentaba en mí la esperanza de que se estableciera algo parecido a una estación de trenes, quiero decir: un punto de partida firme y seguro; un lugar desde el cual partir, desde el lugar, hacia el lugar, en unión y fusión con el lugar. Pero el refrán era demasiado breve, de modo que yo no podía fundar una estación pues no contaba más que con un tren algo salido de los rieles que se contorsionaba y se distorsionaba. Entonces abandoné la música y sus traiciones porque la música estaba más arriba o más abajo, pero no en el centro, en el lugar de la fusión y del encuentro. (Tú que fuiste mi única patria ¿en dónde buscarte? Tal vez en este poema que voy escribiendo.)


Una noche en el circo recobré un lenguaje perdido en el momento que los jinetes con antorchas en la mano galopaban en ronda feroz sobre corceles negros. Ni en mis sueños de dicha existirá un coro de ángeles que suministre algo semejante a los sonidos calientes para mi corazón de los cascos contra las arenas.


(Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.)


(Es un hombre o una piedra o un árbol el que va a comenzar el canto...)


Y era un estremecimiento suavemente trepidante (lo digo para aleccionar a la que extravió en mí su musicalidad y trepida con más disonancia que un caballo azuzado por una antorcha en las arenas de un país extranjero).

Estaba abrazada al suelo, diciendo un nombre. Creí que me había muerto y que la muerte era decir un nombre sin cesar.

No es esto, tal vez, lo que quiero decir. Este decir y decirse no es grato. No puedo hablar con mi voz sino con mis voces. También este poema es posible que sea una trampa, un escenario más.

Cuando el barco alteró su ritmo y vaciló en el agua violenta, me erguí como la amazona que domina solamente con sus ojos azules al caballo que se encabrita (¿o fue con sus ojos azules?). El agua verde en mi cara, he de beber de ti hasta que la noche se abra. Nadie puede salvarme pues soy invisible aun para mí que me llamo con tu voz. ¿En dónde estoy? Estoy en un jardín.


Hay un jardín.


Alejandra Pizarnik
El infierno musical, 1971
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Fotografías: Verónica Gentile
(Poeta y Fotógrafa)

30 de mayo de 2009

El espacio fracturado del yo.

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..........En algunos caos, el “otro yo” se desprende totalmente y se objetiva en significantes como “muñeca”, "maniquí”, “niña”, “cadáver”, “voces ajenas”, “lobo/loba”, o mediante personificaciones aposicionales como “la yacente”, “la que no pudo más”, “la silenciosa”, “la viajera”, etc.


Cuídate de mí amor mío/ cuídate de la silenciosa en el desierto/ de la viajera con el vaso vacío/ y de la sombra de su sombra. (Árbol de Diana)


Yo estaba desnuda y (…) arrastraba mi cadáver también desnudo.


..........La cosificación, por supuesto, refuerza la distancia entre el yo del hablante y su propia “naturaleza muerta”- excepcionalmente reunidos en un “nosotros” en el momento de la aniquilación:


Y lejos en la negra arena, yace una niña densa de música ancestral (…) La yacente anida en mí con su máscara de lobo. La que no pudo más e imploró llamas y ardimos. (EPL)



..........La muñeca es un alter-ego privilegiado. Icono desvalorizado del yo, “resto o harapo del mundo inocente de la niñez” (Piña 1991: 77), pero también potencialmente siniestro (“dolls, tiny female figures that can be so easily broken and torn apart, but which are also sinister, beacause in their silence there is a sense of knowledge”, Bassnett 1990:42), es a veces una muñeca completa, inclusive dotada de vida, o, en su reducción máxima, una figura dibujada.



La muerte bostezó. La muñeca abrió los ojos. // -Qué bida!- dijo la muñeca, que aún no sabía hablar sin faltas de ortografía.




Muñequita de papel, yo la recorté en papel celeste, verde, rojo (…) un dibujo que representa una pequeña casa (…) allí ha de poder vivir la muñequita de papel
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Florinda F. Goldberg

Alejandra Pizarnik: “Este espacio que somos”
Ediciones Hispamérica (1994)

27 de mayo de 2009

-MUÑEQUITOS- en "Alejandra Secreta" (Inés Malinow)


..........En su departamento guardaba unos muñequitos: "este me lo regaló mi padre" decía de su predilecto (el portero lo halló estrellado en el piso)
Cuando alguien acudió al departamento, aún vivía, el fracaso de somnífero vacío a su lado. Tomaba siempre pastillas para dormir, las precisaba. ¿Esa noche ingirió pastillas de más? Acaso ni reparó en ello.

..........La velaron en la Sociedad Argentina de Escritores: una corona pequeña en forma de corazón con flores de color rosa indicaba en su tarjeta “Silvina Ocampo”.
En una silla sollozaba la madre, la hermana trataba de calmarla, por doloroso que fuera, esperaban algo así. Varios escritores, desolados, conversaban en voz baja. Los poetas jóvenes que la admiraban conversaban en un rincón.
Era un día gris.



Inés Malinow

25 de mayo de 2009

Lo que dice la poesía -Testimoniar sin lengua (fragmento I)

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.........Gilles Deleuze deja claro que enfermedad y literatura no son compatibles: "No se escribe con las propias neurosis. La neurosis, la psicosis, no son fragmentos de vida, sino estados en los que se cae cuando el proceso está interrumpido, impedido, cerrado. La enfermedad no es proceso, sino detención de proceso” (en “Crítica y Clínica”, Barcelona, Anagrama, 1996, p. 11).
Visto desde esta perspectiva en la que escribir forma parte de un proceso – “un paso de vida que atraviesa lo vivible y lo vivido”- queda claro que ni la enfermedad es condición de la escritura – supuesto que subyace a la construcción del mito del “Maldito” moderno-, ni la escritura es un medio para curarse de ninguna enfermedad- supuesto que subyace a la idea de que el arte puede ser tomado como una laborterapia-.


..........Ambas variantes, a su vez, le abren el camino , entre otras formas degradadas de la crítica, a lo que se dio en llamar “psicoanálisis aplicado”. Pizarnik, en “ Sala de psicopatología”, dice: “Cuando pienso en laborterapia, me arrancaría los ojos en una casa en ruinas y me los comería pensando en mis años de escritura continua, 15 o 20 horas escribiendo sin cesar aguzada por el demonio de las analogías, tratando e configurar mi atroz materia verbal errante “. Afirmaciones como ésta convocan al conocido verso de Juan Gleman, “hagamos un mundo para que Alejandra se quede”. Sería deseable que en ese mundo- por lo menos en lo que se refiere al mundo acotado de la crítica- estuvieran dadas las condiciones para poder leer, en la obra de los poetas, aquello que tiende a disolver los dualismos en lugar de devolver esas obras, con mayor o menos sutileza a algún extremo que dé por interrumpido el proceso (dicotomías subsidiarias a la oposición realismo-formalismo se reprodujeron hasta lo inimaginable a lo largo del siglo XX). En ese sentido, se hace necesario apelar a un mundo que suicide sus preconceptos para no poner a la poesía- esa actividad tan peligrosa como un cuchillo sin hoja- a suicidar poetas.



-Tamara Kamenszain-

"La boca del testimonio: lo que dice la poesía".
Grupo editorial Norma- Buenos Aires 2007



23 de mayo de 2009

Carta para Alejandra Pizarnik en el país de la inocencia (Fragmento II)

(...) Cuántas veces hablamos sin discutir jamás - ¿te acordás. Alejandra?- en tu pequeña habitación de la calle Lambaré, y después, cuando te mudaste a Montes de Oca, en Barracas, en aquel otro cuartito repleto de libros, afiches y collages. Recuerdo un gran cartel en el que aparecía Gérard Philipe comiéndose un libro. Por aquella época me confesaste tu amor por el gran actor francés y me envidiabas porque en mi próximo viaje a París iba a tener oportunidad de verlo. Gérard Philipe murió cuando yo llegué a la ciudad inteligente. Supongo cómo habrás sufrido al recibir la noticia.

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.........El relato de mis andanzas parisinas avivó más aún tu deseo de vivir en la capital de los poetas y marchaste hacia allí un año después. Conservo tus cartas con sus renglones de letra menuda, infantil, y sus viñetas de muñequitos encantadores. En París conociste a Simon de Beauvoir y a Sartre, a Octavio Paz y a otros grandes nombres de la literatura universal, pero, como aquel Malte Laurids, de Rilke, intimaste también con la soledad. La soledad ya no te abandonaría.

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..........En una de esas cartas me dijiste en francés “je ne Desire qu´un ange”. Deseabas un ángel porque vos también eras un ángel. Pero un ángel exiliado, desterrado, o para decirlo mejor: desrielado. Y porque eras un ángel decidiste un día regresar al mundo mágico de la noche sin tiempo y la verdad sin memoria. Es decir, al reino de la inocencia, donde no caben ni la memoria ni el tiempo. Pero antes de dejarnos nos entregaste tus pequeñas palabras, las desoladas o luminosas señales con las que aún sigues nombrando el misterio que canta en el rojo brillante de una manzana o acecha desde un frasquito de barbitúricos.

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.........De entre esas palabras, quiero recordar las de un poema que me regalaste, manuscrito, al poco tiempo de conocernos, en aquellos días que caminábamos juntos las calles de tu adolescencia. Cuando las escribiste no tenías veinte años y sin embargo ya alentaba en esos versos la Alejandra lúcida y al mismo tiempo sombría, dura, torturada, que fuiste en la última época. El poema no tiene título sino esta dedicatoria: “Antonio : entonces el ángel que firma con mi nombre me dicto este poema para ti”. Y los versos son estos:



Afuera hay sol
No es mas que un sol
Pero los hombres miran
Y después cantan.
Yo lloro debajo de un suspiro.
Yo agito pañuelos en la noche
Y barcos sedientos de realidad
Bailan conmigo
Yo oculto clavos
Para escarnecer a mis sueños enfermos.
Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.


..........Afuera sigue saliendo el sol, Alejandra, para alumbrar las mentiras que no quisiste aceptar. Vos, del otro lado, del lado de la verdad, de la inocencia sin tiempo y sin memoria, quizás estés ahora ofreciéndole a un ángel parecido a Gérard Philipe aquella manzana que una vez hurtaste en un rapto de poesía.



Antonio Requeni. (1974)

19 de mayo de 2009

CARTA PARA ALEJANDRA PIZARNIK EN EL PAÍS DE LA INOCENCIA (Fragmento I)

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Querida Alejandra:

..........Hoy estuve caminando por tus calles, esas calles que nos vieron andar juntos hace más de veinte años. Éramos muy jóvenes. Vos una chiquilina de pelo rubio y ojos claros, ensanchados por el asombro, te parecías a Alicia en el País de las Maravillas. Hablábamos de poesía sin que el tema se nos acabara nunca.


..........Hablábamos también de seres cuyo descubrimiento y amistad iban enriqueciendo tu alma. Recuerdo tu fascinación ante los paisajes perturbadores que te invitó a transitar el pintor Batlle Planas. No olvido tu deslumbramiento ante la sabiduría humilde y el aura de santidad que parecía desprenderse de nuestro admirado Antonio Porchia.


..........Te evo aún subyugada por la personalidad de Arturo Cuadrado, a quién le faltaba la barba y le sobraba un brazo para parecerse a aquel funambulesco don Ramón maría del Valle Inclán; el increíble Arturo Cuadrado, que fue amigo del autor de las “Sonatas” y editó tu primer libro en los años iniciales de Botella al Mar.


..........Te veo todavía, Alejandra, por la calle Lambaré, en Avellaneda, donde estaba la casa de tus padres, en cuyo zaguán nos sentamos una noche, de regreso de una reunión literaria, a recitarnos versos. Te evoco por Viamonte en la cuadra de Filosofía y Letras, especialmente aquella tarde en que a poco de doblar por Reconquista te detuviste ante los cajones de una frutería, expuestos en la vereda, y tanto te maravilló la presencia carnal de una manzana, su rojo brillante, su aroma con reminiscencias de Paraíso y de pecado, que te apoderaste de ella y saliste corriendo -yo contigo- mientras el frutero, advertido del hurto, levantaba su puño amenazante y nos insultaba desde la puerta de su negocio.


..........Aquello fue una travesura de niños. Yo entonces no lo era tanto, pero tu compañía, Alejandra, tenía la virtud de devolverme a la atmósfera inocente y alegre de la infancia. Éramos dos hermanos unidos por comunes hallazgos e ilusiones, a quienes no consiguen separar, con el tiempo, temperamentos o convicciones distintas. Porque en materia de poesía los dos seguimos caminos aparentemente opuestos. Yo opté por la comunicación y el sentimiento- un día me dijiste, sonriente, que yo era un sentimental sin remedio, un poeta de otra generación que moriría aplastado por una lágrima-. Vos elegiste el camino más arduo y oscuro, el más alucinante y angustioso: el de aquellos poetas abismales y reveladores que ofrendaron su destino en el altar de la poesía y se quemaron en su fuego.


Antonio Requeni (fragmento)


(Carta manuscrita de Alejandra Pizarnik a Antonio Requeni)

6 de mayo de 2009

Movimientos artísticos que tuvieron gran influencia en la estética Pizarnikeana (I)

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Alejandra silencia con alevosía en su obra, el contexto socioeconómico y político de su época. Omite tomar partido.
Sin embargo teje una red amplísima de conexiones artísticas con sus colegas contemporáneos. Escarba hasta la médula los movimientos vanguardistas, y construye una red de influencias extraordinaria.
Su obra está plagada de guiños, citas, intertextos.
Considero importante reseñar brevemente algunas de sus influencias.


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Expresionismo (1905-1925)


“¿No son los artistas salvajes, que poseen su propia forma, fuertes como la forma del trueno?...
…El hombre expresa su vida en formas. Cada forma artística es la expresión de su vida interior. El exterior de la forma artística es su interior.”

August Macke

(Las máscaras, texto breve publicado en el famoso almanaque de “der Blaue Reiter” 1912
)


...El movimiento se desarrolló fundamentalmente en los países germánicos. Sus antecedentes hay que buscarlos en el romanticismo. (Edward Munch es considerado el precursor del movimiento).



(Edward Munch)



...Los temas tratados (y los que influyen notablemente en la obra de Alejandra) están relacionados con la opresión, el terror, la miseria. Abundan también referencias a temas sexuales.


...Se trabaja sobre un principio deformador de la realidad, se representa la realidad como un carnaval, como un juego de máscaras las figuras están ridiculizadas. (Se trabaja sobre la figura del doble, el autómata).
Idea de incomunicación y soledad.


...Para el artista expresionista lo importante es su visión interna, que se extiende a aquello que se intenta representar deformándolo, intentando encontrar su esencia.
Lo importante no es la descripción o narración exacta de los hechos, sino sus significados interiores.



“El artista no es un privilegiado de la vida, no tiene derecho a vivir sin deberes, está obligado a un trabajo pesado que a veces se convierte en su cruz. Ha de saber que cualquiera de sus actos, sentimientos, pensamientos constituyen el frágil, intocable, pero fuerte material de sus obras, y que por tanto, no es libre en la vida sino en el arte.”

Kandinsky (De lo espiritual en el arte. 1912)



(Kandinsky)
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Dadaísmo (1916-1922)

“La moral atrofia como toda plaga producto de la inteligencia”

Tristán Tzara
(Manifiesto 1918)

...El punto de arranque del movimiento hay que buscarlo antes de que se iniciara la 1° Guerra Mundial, en 1913, con la famosa exposición del Armony Show en Nueva York. Una serie de artistas europeos se trasladaron allí, con objeto de participar de la muestra. Entre ellos figuraban Francis Picabia y Marcel Duchamp.

(Francis Picabia)

...Marcel Duchamp fue un precursor del dadaísmo y su obra, tanto la objetual como la pictórica, posee una especial importancia en el contexto del siglo XX.
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(Duchamp)


La subversión que implica el movimiento dadaísta no puede entenderse sin ligarlo al momento en que surgió, en plena primera guerra mundial. El Dadá apareció en Zürich en 1916 de la mano de Tristán Tzara.


Pizarnik, conoce a Tzara en las clases de Bajarlía:


“Alejandra quería estudiar a fondo la obra de un autor que se expresaba con tanto desparpajo sobre la literatura de su época
”.

Juan Jacobo Bajarlía
(Alejandra Pizarnik, anatomía de un recuerdo. 1998)


Tristán Tzara:


Ha girado en torno al faro el nimbo de los pájaros azules
en las mitades de la oscuridad taladrando la lejanía de los barcos
y se han caído al agua cual cenizas de arcángeles
Se ha alterado el pan y la flor
En las leproserías yacen como gavillas nuestros amigos
Tú sigues cosiendo sola pensamientos para tu hijo
Solamente el tren arrastra sus vapores
Animal malherido que corre, destripado

Versión de Darie Novácenau

1 de mayo de 2009

Poema de Julio Cortázar para A.P

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Alejandra

Puesto que hades no existe, seguramente estás allá,
último hotel, último sueño,
pasajera obstinada de la ausencia.
Sin equipajes ni papeles,
Dando por óbolo un cuaderno
O un lápiz de color.
- Acéptalos barquero: nadie pagó más caro
el ingreso a los Grandes Transparentes,
al jardín donde Alicia la esperaba.

Julio Cortázar




(Este poema de Cortázar fue publicado en la revista Desquicio, en el otoño de 1972, en París)

2 de abril de 2009

Alejandra Pizarnik y Julio Cortázar (ParteI)


De pronto lo miró y le dijo: la Maga soy yo. Se lo dijo al mismísimo Cortázar, al autor de Rayuela, al dueño e inventor del personaje. La poeta Alejandra Pizarnik se lo dijo a su amigo Julio Cortázar. En París. La Maga soy yo. El escritor sonrió apenas y no hizo comentarios.




¡Tantas supuestas musas le habían dicho lo mismo! Ser la Maga para ellas quería decir muchas cosas. Vivir todo el tiempo en estado de exaltación lírica, ser amadas hasta el fin por los mejores varones, apretar el tubo del dentífrico por la mitad y no desde abajo como recomiendan los bien nacidos, transcurrir por las calles alegremente, sin rumbo, sin horarios, sin religión. Ser la Maga era soñar en colores. Era también disfrutar de Mozart sin saber quién es Mozart. Ser valiente. Inclinarse siempre para el lado de la sed. O bañarse desnuda con agua de lluvia en una plaza pública. O tener amigos altos y barbudos como, por ejemplo, Cortázar.




Alejandra y Julio se conocieron tal vez en Pont des Arts, una mañana, casi por accidente. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

Casi no hablaron. Pero se enamoraron con esa mezcla de asombro y distancia que suele unir a los amigos. Alejandra estaba sola y se sentía sola; había viajado a Europa luego de atravesar por un cúmulo de frustraciones. Muy pronto se hicieron evidentes, entre ellos, grandes y sutiles afinidades.
La verdad no está en los libros sino en la piel, en las miradas, en las ramas de los árboles, en los puentes sobre el río neblinoso y en las amadas palabras cotidianas. La amistad se fue cocinando mediante una infinidad de gestos de extrema delicadeza y con una mutua actitud de ternura vigilante.

14 de marzo de 2009

Homenaje a Alejandra Pizarnik

"PAVANA PARA UNA INFANTA DIFUNTA"



A Alejandra Pizarnik



Pequeña centinela,

caes una vez más por la ranura de la noche

sin más armas que los ojos abiertos y el terror

contra los invasores insolubles en el papel en blanco.

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Ellos eran legión.

Legión encarnizada era su nombre

y se multiplicaban a medida que tú te destejías hasta el último hilván,

arrinconándote contra las telarañas voraces de la nada.

El que cierra los ojos se convierte en morada de todo el universo.

El que los abre traza las fronteras y permanece a la intemperie.

El que pisa la raya no encuentra su lugar.

Insomnios como túneles para probar la inconsistencia de toda realidad;

noches y noches perforadas por una sola bala que te incrusta en lo oscuro,

y el mismo ensayo de reconocerte al despertar en la memoria de la muerte:

esa perversa tentación,

ese ángel adorable con hocico de cerdo.

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¿Quién habló de conjuros para contrarrestar la herida del propio nacimiento?
¿Quién habló de sobornos para los emisarios del propio porvenir?

Sólo había un jardín: en el fondo de todo hay un jardín
donde se abre la flor azul del sueño de Novalis.

Flor cruel, flor vampira,

más alevosa que la trampa oculta en la felpa del muro

y que jamás se alcanza sin dejar la cabeza o el resto de la sangre en el umbral.

Pero tú te inclinabas igual para cortarla donde no hacías pie,

abismos hacia adentro.

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Intentabas trocarla por la criatura hambrienta que te deshabitaba.

Erigías pequeños castillos devoradores en su honor;

te vestías de plumas desprendidas de la hoguera de todo posible paraíso;

amaestrabas animalitos peligrosos para roer los puentes de la salvación;

te perdías igual que la mendiga en el delirio de los lobos;

te probabas lenguajes como ácidos, como tentáculos,

como lazos en manos del estrangulador.

¡Ah los estragos de la poesía cortándote las venas con el filo del alba,

y esos labios exangües sorbiendo los venenos de la inanidad de la palabra!

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Y de pronto no hay más.

Se rompieron los frascos.

Se astillaron las luces y los lápices.

Se degarró el papel con la desgarradura que te desliza en otro laberinto.

Todas las puertas son para salir.

Ya todo es el revés de los espejos.

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Pequeña pasajera,

sola con tu alcancía de visiones

y el mismo insoportable desamparo debajo de los pies:

sin duda estás clamando por pasar con tus voces de ahogada,

sin duda te detiene tu propia inmensa sombra que aún te sobrevuela en busca de otra,

o tiemblas frente a un insecto que cubre con sus membranas todo el caos,

o te adrementa el mar que cabe desde tu lado en esta lágrima.

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Pero otra vez te digo,

ahora que el silencio te envuelve por dos veces en sus alas como un manto:

en el fondo de todo jardín hay un jardín.

Ahí está tu jardín,

Talita cumi.
Olga Orozco

24 de febrero de 2009

La ultima inocencia...

Partir
en cuerpo y alma partir.



Partir
deshacerse de las miradas



piedras opresoras



que duermen en la garganta.





He de partir


no más inercia bajo el sol



no más sangre anonadada



no más fila para morir.



He de partir

Pero arremete ¡viajera!

Alejandra Pizarnik

Fotos: Google

15 de febrero de 2009

El Absurdo como relación (parte III)

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....................Ella tenía 18 años. Yo le doblaba la edad- podía ser un personaje de Valle Inclán o una presencia edónica de Francisco Delicado. Cuando se lo dije (ella no me entendió) quiso esbozar una respuesta que quedó en sus labios. Arqueó los hombros y sonrió. Recordé entonces que H.G. Wells, el autor de La máquina del tiempo, se había enamorado de su alumna, Amy Catherine Robbins cuando él era profesor de biología en la Escuela de Ciencias, de Londres. Me tranquilicé a mí mismo recurriendo a la experiencia que dan las letras cuando éstas lo deslumbran a uno.
Ya era muy tarde cuando nos fuimos de la Real. Nos dirigimos hasta Avellaneda, y la dejé en el número 114 de la calle Lambaré, la casa donde “su vieja rezongona” estaba dispuesta a pelearla en cualquier momento y por cualquier motivo.




..............Entró hojeando el libro de Tristán Tzara y se dio media vuelta para decirme que iba a “estudiar a fondo” la obra de un autor como él, que se expresaba con tanto desparpajo sobre la literatura de su época.




............Me acerqué más a la puerta y olvidando la despedida, le referí algunas curiosas anécdotas de Tristán Tzara. Aquella por ejemplo, en que una admiradora, después de una conferencia en Zurich, le extiende el libro de Racine y le pregunta qué opinaba del autor.
Tzara leyó el título y lo arrojó hacia un costado por encima de otros concurrentes, mientras decía, contrariado: “¡Merde, merde! Esto no es para leer.”
Alejandra se echó a reír, y yo agregué algo más mezclando las extravagancias del dadaísmo con el surrealismo.



...............Recordé aquella exposición en que los asistentes debían entrar a través de un boquete abierto en un mingitorio. Y una vez dentro, destruir las obras con todo lo que uno tuviera a su alcance. Eran las palabras y la acción en una unidad inapelable. Si dadá no era nada, si dadá era un producto farmacéutico para imbéciles, nada mejor que negarlo todo y aun la misma existencia.



.............Alejandra reía. Hojeaba el libro y me miraba. El profesor se diluía. Se convertía e un “amigo más”. O en algo más profundo, cuyos límites (o ilimites) iba a demarcar el tiempo.

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Juan Jacobo Bajarlía

(Alejandra Pizarnik, anatomía de un recuerdo)
Dibujos: Alejandra Pizarnik

5 de febrero de 2009

El absurdo como relacion (parte II)

............Hacia delante, en primera fila, mudos como ante una representación del mito en Epidauro, se hallaban Antonio Román, más tarde jefe de creativas en el diario Clarín, y Alejandra Pizarnik. Esta era la única que tomaba apuntes y seguía atentamente mi exposición. Anotaba cuanto decía y levantaba la mano para interrogar sobre aquello que de alguna manera estaba en oposición con el tradicionalismo.



...........Una semana después, fascinada por ciertas frases de Tristán Tzara que yo traducía de Le surréalisme et l´aprés-guerre, frases donde yo hablaba de la tradición revolucionaria específicamente poética, y del absurdo que se vuelve un valor poético como el dolor y el amor, se acercó a mí a la salida de la Escuela y me preguntó si era posible conseguir ese libro. Sus lecturas no habían pasado de Rubén Darío, y ahora advertía que el mundo de la poesía tenía otros parámetros que modificaban sustancialmente la concepción poética.


............Le dije que lo viera a Félix Gattengo de mi parte en la Librería Galatea (Viamonte casi esquina Florida) y le preguntara al respecto. El, antiguo integrante de los grupos surrealistas, en París, solía importar libros franceses, y era posible que lo tuviera o lo hiciera traer. En ese sentido, para nosotros, era el librero que más rápido adquiría las obras publicadas en Francia, especialmente las del surrealismo.

...........Dijo todo eso por decir algo, pero me remordió la conciencia y le extendí el ejemplar que yo había traducido en clase. Le pregunté si sabía francés. Respondió que sí y que se ayudaba con un diccionario de Acalá-Zamora y Teophile Antignac, editado por Sopena.
Como era temprano la invité a tomar café en la Confitería Real, en Corrientes y Talcahuano.

...........Alejandra tenía 18 años, y en mi lista de clase figuraba como Pizarnik, Flora Alejandra. Había nacido en Avellaneda el 29 de Abril de 1936, y tenía una hermana (de la que solía hablarme de nombre Myriam. Su padre Elías Pizarnik, era un joyero a domicilio (expresión de Alejandra). Su madre Rosa Rejzla Bromiker, una vieja rezongona, como ella decía, con la que siempre estaba en conflicto. No la entendía, o por exceso de celos siempre había motivos para discutir.

.............Todo eso me fue revelado aquella noche en la Real. Llena de acné, un tanto inclinada levemente y con cierta dificultad para hablar que provenía de su mala respiración (alguien la habría calificado ligeramente de tartamuda), me dijo que en casa la llamaban Buma, flor, en idish) y a veces Blimele (florcita). Incluso en algún momento tenía fatiga por cierta esclerosis y una alergia asmática mal curada. Este síntoma le producía dolor de espalda y la impulsaba a cualquier analgésico.


.............Mientras ella apuraba un cigarrillo entre inhibida y locuaz, yo a cada instante reencendía mi pipa, me detenía en sus grandes ojos verdes o calibraba su cabello castaño, su tez morena y sus labios gruesos y sensuales. Entre sus ojos y sus labios, el Bosco hubiera imaginado una naturaleza más apocalíptica o un infierno poblado de otros monstruos....



http://www.bajarlia.com.ar/

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Fragmento extraído de: "Alejandra Pizarnik, Anatomía de un recurdo"

(Juan Jacobo Bajarlía)
Ed. Almagesto 1998

El absurdo como relacion (parte I)

(Juan Jacobo Bajarlía)




..............Mi clase, en la Escuela de Periodismo, calle Libertad, entre Diagonal Norte y Tucumán, era la más concurrida en 1954. Yo dictaba Literatura Moderna, nombre con el que disfrazaba una apasionante historia de los movimientos de vanguardia, rechazados oficialmente en los institutos de enseñanza durante el gobierno de Juan Domingo Perón.





...............Ese día de abril de 1954 inicié las clases sobre dadaísmo y la definición de Tristán Tzara acerca del arte como producto farmacéutico para imbéciles. Me proponía romper con los convencionalismos y el falso folklorismo alentado por los envejecidos arúspices del Estado. Hablé del espontaneísmo como medida de la tendencia, de la traición de André Bretón a sus compañeros dadaístas, de los que luego se separará para lanzar en 1924, El Primer Manifiesto del Surrealismo, cuando Antonin Artaud, ya derrumbado, pero lúcido, pedía toda clase de drogas para calmar sus dolores.



.............El espontaneísmo de 1916, defendido doctrinariamente por Dadá, decía yo, se había convertido en el enigmático automatismo surrealista de 1924. cuando Tzara fustigaba, desde Zurcí (donde nace el dadaísmo) la Primera Guerra Mundial, como causa del hundimiento de la civilización, André Bretón, desde París, mediante el supuesto automatismo, tomado del psicoanálisis, impulsaba a una batalla para hallar el punto de sutura entre la realidad y el sueño, entre el entorno esclavo de la materia y la imaginación proyectada desde las zonas más profundas del inconsciente.



...........Recalcaba la adhesión de André Bretón a Freud, su admiración por el mito d Edipo y la tendencia de algunos de sus compañeros a los espíritus redivivos de Allan Kardec, arrojados en Le Livre des sprits, de 1857, infinidad de veces reeditado y celebrado como el descubrimiento del siglo. Analizaba la contradicción entre el espíritu y la materia y las proposiciones de Marx invirtiendo a Hegel, que estaban implícitas en el surrealismo.



..........De entre los concurrentes a esa clase, recuerdo al rector de la Escuela que era Americo Barrios, al profesor de sociología José Ramón Cortés Martínez, y a Omar Viñole, el Hombre de la vaca, que entonces enseñaba oratoria en el mismo establecimiento, como simple pretexto para reiterar la prosa de combate de su periódico El Tanque.


Fragmento extraído de: "Alejandra Pizarnik, Anatomía de un recurdo" (Juan Jacobo Bajarlía)

Ed. Almagesto 1998